¿Como trabajamos?
Cercanía
y
Confianza
Seguimiento
Comunicación con otros profesionales
Me gusta comenzar el tratamiento con una entrevista inicial gratuita con los padres o tutores legales para recoger los datos iniciales del paciente, que me contéis vuestras inquietudes o necesidades y podáis conocer de cerca mi forma de trabajo.
Durante las primeras sesiones, se realiza una evaluación para obtener la información relevante para pautar los objetivos de tratamiento y donde conoceremos las capacidades del paciente.
Para cada caso se creará un plan de intervención con unos objetivos determinados que serán creados de manera consensuada ante vuestra necesidad y demanda y lo observado en la evaluación logopédica.
Al igual que las sesiones y las intervenciones serán de manera individualizada y personalizada, los materiales que se creen para llevar a cabo en ellas, también lo serán. Busco siempre una funcionalidad en ellos y que el peque se encuentre cómodo trabajado con estos.
¿En qué podemos ayudarte?
Si tienes un tartamudeo o bloqueos establecidos.
Si hablas muy rápido.
Pronuncia sonidos de manera equivocada o los omite.
No pronuncia algún sonido.
Sordera o pérdida de audición.
Implante coclear.
Si tu peque tiende a gritar o hablar muy alto.
Si quieres aprender técnicas para cuidar tu voz.
Si tienes alguna patología diagnosticada: nódulos, pólipos, edema, parálisis de las cuerdas vocales.
Si no comprende cuando le hablas.
Si no responde a su nombre, no te mira a los ojos…
Si no hace oraciones largas o no tienen sentido.
Si tienes un diagnóstico de: Retraso del lenguaje, retraso madurativo, trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL), Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Confunde unas letras con otras.
No comprende lo que lee.
Lee muy despacio.
No se le entiende la letra cuando escribe.
Tiene muchas faltas de ortografía.
No sabe estructurar oraciones cuando escribe.
Si tienes un diagnóstico de trastornos del aprendizaje: dislexia, disortografía, discalculia…
Aversión alimentaria.
Disfagia.
Respira por la boca y no descansa por las noches.
Babeo.
Frenillo lingual corto.
No puedes comunicarte con los demás.
No comprendes lo que te dicen.
Si tienes un diagnóstico de: Ictus, afasia, Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), Esclerosis Múltiple, Parkinson, Alzheimer …
